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A
FIRST
SPANISH READER
WITH QUESTIONS AND VOCABULARY
BY
ERWIN W. ROESSLER, PH.D.
CHAIRMAN OF THE MODERN LANGUAGE DEPARTMENT
HIGH SCHOOL OF COMMERCE, NEW YORK, N.Y.
AND
ALFRED REMY, A.M.
HIGH SCHOOL OF COMMERCE, NEW YORK, N.Y.
Pen Drawings by CLARENCE ROWS
AMERICAN BOOK COMPANY
NEW YORK CINCINNATI CHICAGO
This Reader is the outgrowth of a desire for a textbook that combines
simplicity with variety. To make it available for use almost at the very
beginning of the Spanish course only the present tense has been employed in
the first twenty-three selections and difficult constructions have been
consistently avoided.
With one or two exceptions, many changes have been made in the selections
taken from Spanish authors in order to adapt them to the needs of the
beginner. The greater part of the reading material, however, is either
original or adapted from other languages. The questions are intended to aid
the pupil in the preparation of his lessons. Teachers may alter or amplify
these questions as they see fit.
Suggestions as to the method of treating the text may seem impertinent to
some. The authors however merely wish to suggest a method which they have
successfully employed:
I. Regular preparation of the advance lesson should be made as follows:
a. Reading of the text by the teacher, a sentence at a time. Each
sentence to be translated by a pupil after the new words have been explained
by the teacher, in Spanish if possible.
b. A second reading by the teacher, followed by chorus reading of
the class.
II. At home the pupil should read the text aloud several times and copy
the text once or twice, then study it carefully.
III. In the recitation, translation should be reduced to a minimum, thus
allowing a maximum of time for conversation based upon the text. There
should also be considerable blackboard work consisting of the questions and
answers that were given orally. Repetition of answers by the entire class as
well as chorus reading are also profitable. After the reading selection has
been thoroughly mastered, oral and written résumés should be given by the
pupils.
The authors wish to thank the firm of A. P. Schmidt of Boston for
permission to reprint the songs Bolero and Me gustan Todas.
They are especially indebted to Dr. Manuel Barranco for many valuable
suggestions and for assistance in proof reading.
ERWIN W. ROESSLEE
ALFRED REMY
1. LA ESCUELA
Voy a la escuela. Voy a la escuela el lunes, el martes, el miércoles, el
jueves y el viernes. El sábado y el domingo no voy a la escuela. El sábado y
el domingo estoy en casa. Soy un discípulo y estoy en la escuela. El
discípulo aprende. Aprendo la aritmética, a leer y a escribir. Vd. aprende
el español. Todos nosotros aprendemos diligentemente. Algunos discípulos no
son diligentes. Algunos son perezosos. El maestro elogia a los discípulos
diligentes y a los discípulos obedientes. Él no elogia a los alumnos
perezosos.
El maestro enseña. Mi maestro enseña el español. Este maestro enseña las
matemáticas y aquel maestro el inglés. El señor Blanco enseña la biología y
la química. La señorita Herrera enseña la geografía y la historia. ¿Qué
aprende Vd. en la escuela? Aprendo el español, el francés, el álgebra, la
biología y la estenografía.
2. EL DISCÍPULO
En nuestra escuela hay muchos discípulos. Carlos, Enrique y Pablo son
discípulos. Ana, María y Elvira son discípulas. Juan es diligente. Carlos no
es muy diligente. Algunas veces está muy perezoso. Elvira es más diligente
que Juan. ¿Quién es más diligente, el discípulo o la discípula? Juan está
atento y es obediente. Carlos está desatento y es desobediente. No escucha
atentamente. Cuando el maestro habla y explica Carlos no escucha. Él no
aprende nada. En muchas escuelas hay discípulos y discípulas. En algunas
escuelas hay sólo discípulos y en otras escuelas hay sólo discípulas.
3. LA SALA DE CLASE (I)
La escuela es grande y bonita y tiene muchas salas de clase. La sala de
clase es grande y clara y tiene cuatro paredes. Las paredes son blancas o
amarillas o verdes. El techo está arriba de nosotros. El techo es siempre
blanco. El suelo está debajo de nosotros. El suelo es de madera. La pizarra
está en la pared delante de la clase. La pizarra es negra y debajo de ella
están la tiza y los cepillos. La tiza es generalmente blanca pero algunas
veces es verde, o azul o roja.
Limpiamos la pizarra con el cepillo. En las paredes hay bonitos cuadros.
Los cuadros representan vistas de España. En nuestra sala de clase hay
también un cuadro del rey Alfonso, uno de Calderón y uno de Cervantes. En la
pared detrás del maestro hay un mapa de España y de Portugal.
4. LA SALA DE CLASE (II)
Entramos en la sala de clase por la puerta. La puerta es grande y ancha.
Nuestra sala de clase tiene dos puertas y tres ventanas. Las ventanas son de
vidrio y por ellas entran en la sala de clase la luz y el aire. En la sala
de clase hay muchos bancos para los discípulos. Hay también una mesa para el
maestro. La mesa del maestro está delante de la clase y en ella hay muchos
libros, lápices y plumas.
Las mesas de los discípulos no son tan grandes como la mesa del maestro.
En la mesa del discípulo hay también libros y lápices y plumas. Algunos
discípulos tienen plumas fuentes. En mi mesa hay un cuaderno y una gramática.
En su mesa de Vd. hay una pluma y papel. En la mesa de él hay un tintero y
muchos libros. En el tintero está la tinta que es negra, azul o roja.
5. EL DISCÍPULO EN LA ESCUELA
El discípulo entra en la sala de clase. Él va a su banco y se sienta.
Suena la campanilla y principia la lección de español. El maestro pregunta.
El discípulo se levanta y responde. Él se sienta, abre su libro y lee una
frase, dos frases. Él cierra su libro y repite las frases. Él habla alto y
distintamente. Algunas veces habla bajo e indistintamente. Otras veces habla
muy lentamente porque no ha estudiado su lección con diligencia.
Hace calor en la sala de clase y un discípulo abre la ventana. Él abre
también la puerta. Ahora hace demasiado frío y otro discípulo cierra la
ventana y la puerta. Él escribe con la pluma o con el lápiz lo que dicta el
maestro. Él va a la pizarra y escribe con la tiza en la pizarra. Después la
limpia y va a su banco, se sienta y copia lo que está escrito en la pizarra.
Él escucha siempre con atención y no copia lo que su vecino ha escrito.
Él no sopla en la clase. En casa estudia sus lecciones y en la escuela
escucha atentamente. Es muy bueno y diligente.
6. UNA LECCIÓN DE ESPAÑOL
El maestro:—¿Qué lección tenemos para hoy?
El discípulo:—Tenemos la quinta lección para hoy. Debemos también
aprender de memoria los nombres de los meses y de los días.
El maestro:—¿Dónde empezamos hoy, Federico?
Federico:—Empezamos en la página 20, renglón 6. Debemos traducir
dos páginas.
El maestro:—¿Han escrito todos Vds. la traducción?
Pablo:—No he escrito la traducción.
El maestro:—¿Por qué no, Pablo?
Pablo:—- Porque estoy malo y tengo todavía dolor de cabeza.
El maestro:—Escriba Vd. la traducción antes de salir de la escuela.
Fernando, empiece Vd. a leer. Lea Vd. distinta y lentamente.
Fernando:—El año tiene doce meses. Los meses se llaman: enero,
etcétera.
El maestro:—Muy bien. Lean Vds. todos lo que ha leído Fernando.
Rodolfo, repita Vd. lo que ha leído la clase.
Rodolfo:—El año tiene doce meses, etc.
El maestro:—León, vaya Vd. a la pizarra y escriba Vd. esta frase.
León se levanta, va a la pizarra, la limpia y escribe la frase en ella y
después va a su banco.
Ricardo:—Hay un error. Él tiene una falta de ortografía en la
palabra año.
El maestro:—- Correcto. Deletree Vd. la palabra. La clase, ¿cuáles
son los días de la semana?
La clase:—Los días de la semana son: domingo, lunes, martes,
miércoles, jueves, viernes y sábado.
El maestro:—Muy bien. La lección para mañana es: Traducir las
páginas 22 y 23. Aprendan Vds. de memoria la descripción del conde. Ahora
debemos terminar, la campanilla ha sonado. Hasta mañana, niños.
7. UNA LECCIÓN DE GEOGRAFÍA
La tierra tiene cinco partes o continentes. Ella se divide en cinco
partes. Cada parte forma un continente. Las cinco partes son: América,
Europa, Asia, África y Oceanía. La América se divide en tres partes, que
son: la América del Norte, la América Central y la América del Sur.
Los Estados Unidos están en la América del Norte. La población de los
Estados Unidos es de cerca de ciento y diez millones. La capital de los
Estados Unidos es Wáshington. En la ciudad de Wáshington hay muchos
edificios hermosos. En esa ciudad hay también muchos monumentos
conmemorativos.
El presidente de los Estados Unidos vive en esa ciudad. Este país es una
república. El presidente es elegido por los ciudadanos de la nación y es
elegido por cuatro años.
8. LA FAMILIA
Nuestra familia es grande. Tengo tres hermanos y dos hermanas. Me llamo
Carlos. Tengo doce años. Mis tres hermanos se llaman Federico, Antonio y
Felipe. Federico tiene quince años, Antonio tiene diez y Felipe tiene seis.
Federico es más grande que Antonio y Felipe. Federico es mayor que yo.
Soy menor que Federico. Antonio y Felipe son menores que yo. Nosotros cuatro
muchachos somos hijos del señor y de la señora Herrera. Nuestro padre se
llama Antonio Herrera y nuestra madre se llama Juana Herrera.
No sólo tengo hermanos, tengo también dos hermanas. Mis hermanas se
llaman Ana y María. Ana tiene veinte años y María tiene ocho años.
Los hijos y las hijas de una familia se llaman hermanos. Hermanos
significa por consiguiente todos los hijos y todas las hijas de la misma
familia. De la misma manera la palabra "padres" significa el padre y la
madre.
El padre, la madre, los hijos y las hijas forman una familia. Mi padre y
mi madre tienen seis niños o hijos.
El hermano de mi padre es mi tío y el hermano de mi madre es también mi
tío. La hermana de mi padre es mi tía. Mi madre tiene también dos hermanas
que son también mis tías. Mis tíos y mis tías me traen siempre hermosos
regalos. Algunas veces me traen un libro o un juguete, y otras veces me
traen alguna cosa de comer, como una torta o una naranja o chocolates.
El padre de mi padre es mi abuelo. La madre de mi padre es mi abuela.
Ellos viven todavía. Ellos son mis abuelos paternos. Mis abuelos maternos no
viven, han muerto. Mi abuelo paterno es siempre feliz y alegre. Mi abuela
paterna está triste porque está enferma. Mi abuelo paterno me cuenta muchos
cuentos interesantes.
El hijo de mi tío o de mi tía es mi primo. La hija de mi tío o de mi tía
es mi prima. Soy el sobrino de mi tío y de mi tía. Mi hermana Ana es la
sobrina de mi tío y de mi tía. Soy el nieto de mis abuelos. Mi hermana María
es la nieta de mis abuelos.
9. LAS MONEDAS DE LOS ESTADOS UNIDOS
Las monedas americanas son de oro, de plata, de níquel y de cobre. El oro
es un metal. El oro es un metal de mucho valor. La plata es también un
metal. La plata no es del mismo valor que el oro, pero es de mucho valor. El
níquel y el cobre son metales muy útiles.
¿De qué color son estos metales? El níquel es plomizo, la plata es blanca,
el cobre es cobrizo y el oro es amarillo.
La moneda americana de cobre es el centavo. La moneda americana de níquel
es la pieza de cinco centavos. Las monedas de plata son las piezas de diez
centavos, de veinticinco centavos, de cincuenta centavos o el medio dólar, y
el dólar. Las piezas de oro son: la moneda de cinco dólares, la de diez
dólares y la de veinte dólares.
Hay también billetes de banco. Los billetes de banco son de papel. Los
billetes americanos son de uno, de dos, de cinco, de diez, de veinte, de
cincuenta, de cien, de quinientos y de mil dólares.
10. LAS MONEDAS DE ESPAÑA
En España la moneda común es la peseta. La peseta vale diez y nueve
centavos, dinero americano. Tiene el mismo valor que un franco. El franco es
una moneda francesa. Las monedas de oro son de cinco, de diez, de veinte, de
cuarenta, de ochenta y de cien pesetas.
Las monedas de plata son de cinco, de dos, de una y de media peseta. Las
de bronce son de diez, de cinco, de dos y de un céntimo. El céntimo es la
centésima parte de una peseta.
No hay monedas de níquel en España. Los billetes de banco son de mil,
quinientos, cien, cincuenta y veinticinco pesetas. El duro es de plata y
vale cinco pesetas.
11. EL AÑO Y LOS MESES
El año tiene trescientos sesenta y cinco días o trescientos sesenta y
seis días. Un año común tiene trescientos sesenta y cinco días, pero un año
bisiesto tiene un día más. El año bisiesto viene cada cuarto año. Viene una
vez en cuatro años.
El año tiene doce meses. Los doce meses del año son: Enero, febrero,
marzo, abril, mayo, junio, julio, agosto, septiembre, octubre, noviembre y
diciembre. Los meses no tienen el mismo número de días. Algunos meses tienen
treinta días y son: Abril, junio, septiembre y noviembre. Otros meses tienen
treinta y un días. Estos meses son: Enero, marzo, mayo, julio, agosto,
octubre y diciembre.
¿Qué mes tiene menos días? El mes de febrero no tiene más que veintiocho
días, pero en los años bisiestos tiene veintinueve.
12. LOS DÍAS DE LA SEMANA
El año tiene cincuenta y dos semanas. Un mes tiene cuatro semanas y dos o
tres días más. La semana tiene siete días. Los siete días se llaman:
Domingo, lunes, martes, miércoles, jueves, viernes y sábado. El domingo es
el primer día. Es el día de reposo. El domingo la gente no trabaja porque es
el día de reposo.
Los otros seis días son días de trabajo. La gente trabaja los otros días.
Algunos discípulos no están satisfechos con un día de reposo. Ellos reposan
también en la escuela. En los Estados Unidos los discípulos van a la escuela
los lunes, los martes, los miércoles, los jueves y los viernes. En España
los discípulos van a la escuela todos los días de trabajo; pero los
miércoles y los sábados ellos van solamente por la mañana.
13. LA CASA
La casa en que vivo está en la calle de Wáshington. El número de la casa
es doscientos cuarenta; nuestro cuarto está en el tercer piso. El tercer
piso en España no es la misma cosa que en los Estados Unidos. En España el
primer piso está arriba. Tengo que subir un tramo de la escalera para llegar
al primer piso, dos tramos de la escalera para llegar al segundo piso y tres
tramos para llegar al tercer piso.
En el piso bajo hay una tienda y una panadería. Debajo del piso bajo está
el sótano. Allí vive nuestro portero. En España el portero vive en el piso
bajo, no en el sótano. Ninguna persona puede pasar por allí sino los que
viven en la casa o que visitan a alguien. En nuestra casa hay un ascensor.
Vamos arriba y abajo en el ascensor. Esto es mucho más fácil que subir o
bajar a pie.
La casa es de piedra. No todas las casas son de piedra. Muchas casas en
nuestro país son de madera. El tejado de nuestra casa es plano. No son
planos todos los tejados. Los tejados de las iglesias son generalmente en
declive. En el verano subimos al tejado por la noche, porque allí hace más
fresco que en la casa. En frente de la casa está un pequeño parque. Allí
jugamos a la pelota en la primavera y en el verano. Jugamos también al tenis
y en el otoño jugamos al foot-ball.
14. PROVERBIOS (I)
1. No hay rosa sin espinas. 2. No es oro todo lo que reluce.
3. Más vale pájaro en mano que cien volando.
4. Más vale tarde que nunca.
5. La caridad empieza por nosotros mismos.
6. Todas las aves con sus pares.
7. Tal padre, tal hijo.
8. El hombre propone y Dios dispone.
9. Sobre gusto no hay nada escrito.
15. EL INVIERNO
El invierno es la estación fría. En el invierno los días son muy cortos y
las noches son muy largas. Cuando hace mucho frío el agua se hiela y cae
nieve. En la zona tórrida no hay hielo ni nieve, y hace siempre calor. En
las zonas templadas no hay hielo ni nieve sino en el invierno. En las zonas
glaciales hay hielo y nieve durante todas las estaciones.
Los muchachos están alegres cuando hiela y cae la nieve. Entonces patinan
en los ríos y en los lagos helados. Hacen pelotas de nieve y se las arrojan
unos a otros y juegan a la guerra. Hacen también imágenes de nieve. Cuando
ha caído la nieve los muchachos traen sus trineos sobre la nieve.
Cuando deshiela y la nieve desaparece, los niños están muy tristes porque
no pueden patinar ni jugar más con pelotas de nieve. Pero los pobres están
muy alegres, porque durante el invierno hace demasiado frío para ellos. En
la primavera ellos no tienen frío. El invierno dura desde el veintiuno de
diciembre hasta el veintiuno de marzo.
16. LA PRIMAVERA
La primavera principia el veintiuno de marzo y dura hasta el veintiuno de
junio. La primavera es muy agradable y hermosa. Las flores crecen. Los
árboles y los campos se cubren de verdura y los pájaros cantan en ellos.
Todos los hombres, las mujeres y los niños están alegres.
Algunas veces hace frío en abril y aún en mayo. Algunas veces, pero no
frecuentemente, hay nieve y hielo en abril, y entonces muchas flores y
plantas se mueren.
17. EL VERANO
Hemos hablado del invierno y de la primavera. Hay otras dos estaciones
que se llaman el verano y el otoño. El verano dura del 21 de junio hasta al
21 de septiembre. En el verano hace mucho calor. Por todas partes se
encuentran flores hermosas. Los granos abundan en los campos y los árboles
están llenos de fruta.
Al principio del verano los días son más largos y las noches más cortas.
Después los días se hacen pequeños y las noches largas.
18. EL OTOÑO
En el otoño se recogen las frutas como las manzanas, las peras, los
melocotones y las ciruelas. Los labriegos cosechan el trigo, el maíz, la
avena y las patatas. En el otoño se hace el vino de las uvas.
Después de la cosecha los árboles pierden sus hojas. Primero las hojas se
ponen castañas, amarillas, rojas o purpúreas y después caen al suelo. Las
flores y la vegetación duermen durante el invierno.
19. EL CUERPO HUMANO
El cuerpo humano se compone de tres partes principales que son la cabeza,
el tronco y las extremidades. La cabeza es la parte más importante. La
cabeza tiene dos partes, la cara y el cráneo. La cara es la parte anterior
de la cabeza. En la cara tenemos la frente, la nariz, la boca, la barba, los
ojos, las orejas y las mejillas.
La frente es ancha o angosta. La nariz es recta o curva. La boca es
grande o pequeña. Los labios son gruesos o delgados. Los ojos son negros,
azules, pardos o grises.
Con los ojos vemos todas las gentes y los objetos. Con los oídos oímos la
voz humana y todos los sonidos. La oreja es la parte externa del órgano del
oído. ¿Ha visto Vd. las orejas de un burro?
Tengo mejillas rojas porque estoy bueno. Los que están malos de salud
tienen las mejillas pálidas.
Entre la cabeza y el tronco está el cuello. El corazón, los pulmones y el
estómago están en el tronco. Los brazos y las piernas se llaman las
extremidades. Los brazos son las extremidades superiores y las piernas son
las extremidades inferiores. El codo está a la mitad del brazo.
La mano tiene cinco dedos. El dedo más grueso se llama pulgar. Cada pie
tiene también cinco dedos. La rodilla está a la mitad de la pierna. Con las
manos trabajamos. Comemos también con las manos. ¿Qué otra cosa hacemos con
las manos?
Las piernas y los pies sirven para andar. Ellos sostienen al cuerpo. ¿Dónde
está la lengua? ¿Dónde están los dientes? ¿Cuántos dientes tenemos? ¿Para
qué sirven los dientes? Para morder y masticar. ¿Para qué sirve la lengua? ¿Qué
tenemos en la cabeza? ¿Con qué está cubierta la cabeza? Con los cabellos.
20. MÉJICO
Méjico ocupa casi toda la parte de la América del Norte que está al sur
de los Estados Unidos y entre el golfo de Méjico y el océano Pacífico. El
clima es cálido, húmedo y malsano a lo largo de la costa, pero fresco y más
seco en la parte alta del país.
Hay dos estaciones, la lluviosa y la seca. La mayor parte de las lluvias
caen entre los meses de mayo y octubre. Las tierras no muy altas se llaman
tierras calientes; las tierras más altas se conocen con el nombre de tierras
templadas.
En las tierras calientes, donde el clima es cálido y húmedo, la
vegetación es tropical. Allí hay árboles que producen maderas preciosas y
duras, tales como la caoba, palo de rosa y ébano. Hay también otros árboles,
tales como la palma de coco, el cacao y la quina. Los cafetos abundan en
estado silvestre. En esa zona caliente se cosecha maíz, añil, algodón, café,
tabaco, caña de azúcar, cacao, plátanos, piñas y fríjoles. Esta región es
muy productora de maíz, obteniéndose de dos a cuatro cosechas en un solo año.
Colima se distingue por su café superior, Veracruz y Tabasco por la
excelente calidad de su tabaco, Oaxaca y Chiapas por su buen café.
Una quinta parte de la población es blanca, descendiendo principalmente
de españoles. La mitad de los habitantes son mestizos, descendientes de
españoles e indios. La mayor parte son indios o sus descendientes. La
población blanca posee la mayor parte del territorio, y la clase obrera es
casi toda mestiza. La población entera es de más de 16,000,000.
La ocupación principal es la agricultura. En la región meridional, donde
el clima cálido hace la gente perezosa, y donde no hay caminos buenos,
muchos de sus habitantes se contentan con obtener suficiente maíz, fríjoles
y arroz para satisfacer sus necesidades, y no trabajan ni desean más.
En la región de la meseta los habitantes se dedican a la explotación de
la agricultura en grandes fincas o haciendas. Gran parte de la tierra está
cubierta de hierba, donde se cría gran cantidad de ganado vacuno, caballos,
ovejas y cerdos.

En el norte hay extensos ranchos donde se crían caballos y ovejas y
ganado vacuno. Hay en Méjico más de 20,000 ranchos dedicados a la cría de
ganado vacuno. Al presente las minas ricas de Méjico no están desarrolladas
completamente. Entre los productos minerales son la plata, el oro, el plomo,
el hierro, el cobre, el mercurio, el estaño, el azufre, el petróleo y el
carbón.

Entre las más antiguas manufacturas del país se encuentran molinos de
trigo y aserraderos de valiosas maderas. Es una importante industria la
fabricación y destilación de bebidas. El pulque es la bebida nacional de
Méjico, y se obtiene del jugo del maguey. Hay también fábricas de papel y de
objetos de barro. Hay numerosas fundiciones de hierro y fábricas donde se
trabaja lana y el algodón.
Dos terceras partes del valor de las exportaciones provienen de los
metales preciosos; la exportación de cueros y ganado sigue en importancia.
La exportación de café aumenta constantemente. Los productos manufactúrados
se reciben principalmente de los Estados Unidos, Alemania, Inglaterra y
Francia.
La Ciudad de Méjico es la capital y mayor ciudad de la república; está
situada en el Distrito Federal que tiene 220 kilómetros cuadrados. Es una
ciudad magnífica. Sus cúpulas y campanarios se elevan majestuosamente. El
palacio nacional, fabricado en 1693, domina una plaza hermosa cubierta de
árboles y flores. En este edificio se encuentran la residencia del
Presidente y las oficinas del gobierno. La catedral, fundada en 1573, es una
de las más famosas iglesias del mundo. Hay también la Universidad, fundada
en 1553, la Biblioteca Nacional, museos, teatros. Uno de los edificios más
bellos es el de la ópera. Se encuentra en la ciudad todo lo que pertenece a
un gran centro comercial.
21. FRASES DE CORTESÍA
El señor Blanco:—Buenos días, señor Valdés. ¿Cómo está Vd.?
El señor Valdés:—Muy bien, señor Blanco, gracias, ¿y Vd.?
El señor B.:—Sin novedad, muy bien, gracias. ¿Y la familia de Vd.?
¿Juan está todavía enfermo?
El señor V.:—Estamos todos bien. Juan está de nuevo en la escuela.
El señor B.:—Recuerdos en casa. ¡Adiós!
El señor V.:—Gracias, hasta mañana.
22. LOS RECREOS
Ninguno trabaja todo el tiempo. Después del trabajo la gente se recrea
con diferentes diversiones. Algunos van a paseo por los parques y por los
jardines cuando hace buen tiempo. Otros se pasean a lo largo del río o del
lago. La gente rica va en coche o automóvil. Algunos montan a caballo o en
bicicleta. Durante el verano los ricos van al campo o al balneario.
Otros van a la playa para refrescarse algunas semanas o meses. En el
campo la gente juega al tenis y al golfo. Otros reman, navegan, pescan y
nadan. El aire en el campo y en la playa es muy fresco y puro y vigoriza a
la gente cansada y fatigada.
Algunos ricos hacen un viaje todos los veranos y todas las primaveras a
Italia, España, Francia, Alemania, Inglaterra o la Suiza.
23. UNA VISITA
Quiero hacer una visita al señor Valera. Voy a la casa del señor Valera a
las dos. Toco la campanilla o llamo a la puerta. Ana, la criada, abre la
puerta.
Yo pregunto:—¿Está el señor Valera en casa?
Ana contesta:—Sí, señor, él está en casa.
Digo:—Hágame Vd. el favor de decirle que quiero hablarle. Si él está
ocupado en este instante, dígale Vd. que no le incomodaré sino unos tres
minutos.
Un momento después la criada viene y dice:—Hágame Vd. el favor de esperar
un momento. El señor viene al instante.
El señor Valera viene y dice:—Dispénseme Vd., pero estoy muy ocupado. ¿Qué
desea Vd?
Digo:—Vengo a pedir a Vd. un favor. Tengo necesidad de una carta de
recomendación.
Él dice:—Con mucho gusto se la daré a Vd.
Contesto:—Mil gracias. Buenas tardes.
24. EL TEATRO
En las ciudades hay muchos teatros. Los teatros principales de Madrid y
sus producciones están incluidos en la lista siguiente:
FUNCIONES PARA HOY
REAL.—A las 8 y media (función 48 de abono, 30 del turno segundo):
Paolo e Francesco, (estreno).
APOLO.—A las 6 (doble): El entierro de la sardina, troupe imperial
rusa Olaf y Alicia.—A las 10 y media (sencilla): El
entierro de la sardina y troupe imperial rusa Olaf.—A las 11 y
tres cuartos (sencilla): Alicia.
PRINCESA.—A las 6 (función especial, a precios especiales): El hombre
que asesinó.—A las 10 (función especial, a precios especiales): El
hombre que asesinó.
ESPAÑOL.—A las 5: El alcalde de Zalamea y El señor López.—A
las 10 (función popular): Malvaloca.
COMEDIA.—A las 5: Los vecinos y El tren rápido.—A las 10 (función
popular): Los vecinos y El tren rápido.
LARA.—A las 6 (doble especial): El amo (tres actos) y Pastora
Imperio.—A las 10 y media (doble especial): Por las nubes (dos
actos) (reprise) y Pastora Imperio.
ZARZUELA.—Cinematógrafo.—A las 4 y media: Salambó.—A las 6 y
media: Salambó.—A las 10 y media: Salambó. El mayor éxito de
Madrid.
PRICE.—A las 5 y media de la tarde: La corte del Rey Octavio. (Éxito
grandioso.)—A las 10 de la noche: Sherlock Holmes contra John Raffles
(cuatro actos).
ESLAVA.—A las 4: La suerte de Salustiano o del Rastro a Recoletos.—A
las 6: León Zamora y Salamanca.—A las 10 y media: León Zamora y
Salamanca.
CÓMICO.—A las 6 (doble): La sobrina del cura (dos actos).—A las 9
y media (sencilla): ¡Arriba, caballo moro! e Ideal Ricuelo.—Alas
11 (doble): La sobrina del cura (dos actos).
CERVANTES.—A las 6 y media (sección vermouth): Los ídolos (dos
actos).—A las 10 y media (doble): Fúcar XXI (dos actos).
GRAN TEATRO.—Palacio del cinematógrafo. Grandes secciones. A las 4 y
media (sencilla), éxito formidable y extraordinario, El caballo "Fantasma"
(estupendas aventuras policíacas) y otras.—A las 6 y cuarto (doble):
Noche lúgubre, interpretada por la bellísima actriz Henny Porten (exclusiva);
El caballo "Fantasma" (proyectada ante SS. MM. y AA.), también
exclusivas, y otras.—Palcos, 4 pesetas; butaca, 0,50; general, 0,20.
El jueves, interesantísimo estreno: El secreto del águila negra.
INFANTA ISABEL.—La bailarina velada, Por su paz.
ROYALTY.—(Génova, 6)—Secciones sencillas a las 4 y 6 de la tarde y 9 y
media de la noche. Estreno: La bailarina velada. Gran éxito:
Zigomar.—Butacas, 0,40 y 0,50. Sillones, 0,50.
BENAVENTE.—De 5 a 12 y media, sección continua de cinematógrafo. Todos
los días estrenos.
ROMEA.—Cinema y varietés.—A las 7 y a las 11 y media, gala. Regina, La
Troyana, La Argentinita.
TRIANON-PALACE.—Cinematógrafo selecto a las 5, 7 (gran gala) y 9 y tres
cuartos de la noche.—Magnífico programa, renovado diariamente.
Los teatros del cinematógrafo son Zarzuela, Price, Gran Teatro, Infanta
Isabel, Royalty, Benavente, Romea y Trianon. En el teatro Romea hay también
variedades. Se va al Real para oír las óperas y los conciertos sinfónicos.
En el Cervantes, Cómico, Lara, Princesa y Comedia se presentan drama y
comedia. Se dedican a las representaciones de zarzuela o de opereta el Apolo
y el Español.
25. LOS ÓRGANOS DEL CUERPO HUMANO
Una vez los obreros o ciudadanos pobres de la ciudad de Roma se rebelaron
contra los ricos. Su queja era, que mientras que ellos trabajaban siempre y
pagaban los impuestos, los ciudadanos ricos de la clase noble nunca
trabajaban, y su única ocupación era la de mandar y gobernar. Muy
descontentos, resolvieron los obreros abandonar a Roma e irse a un monte
cercano, jurando no volver a la ciudad.
Entonces los nobles enviaron a un sabio romano para convencer a los
obreros de que debían regresar a la ciudad. El sabio habló a los obreros de
esta manera:
Una vez los órganos del cuerpo humano se rebelaron contra el estómago, y
muy indignados le dijeron:
—Nosotros trabajamos siempre mientras que tú nunca trabajas.
Los pies se quejaron de que ellos tenían que llevar al cuerpo y andar por
todas partes; los ojos se quejaron de que ellos tenían que ver siempre todas
las cosas y vigilar constantemente. Las manos dijeron:
—¿Por qué debemos de estar siempre trabajando si tú descansas?
Y la boca gruñó:
—Toda mi vida he sido una tonta. He masticado todas tus viandas, mientras
que tú no has hecho más que recibirlas ya preparadas. Busca otra boca.
De esta manera hablaron todos los órganos del cuerpo humano, resolviendo
no trabajar más para el estómago.
Pronto, con gran sorpresa, empezaron a sentir el efecto de su rebelión.
Los pies se sentían débiles, los ojos se obscurecían y no podían ver, las
manos se ponían débiles; y, en fin, todo el cuerpo se iba debilitando,
porque el estómago, no habiendo recibido viandas, no podía enviar alimentos
y fuerzas a los órganos.
Entonces comprendieron los órganos que habían sido muy necios. Ahora
entendían claramente que el estómago también trabajaba y servía a todos, y
muy arrepentidos principiaron todos a trabajar nuevamente.
Los obreros romanos oyeron esta parábola y comprendieron su significado,
regresando muy contentos a la ciudad a trabajar de nuevo.
Los nobles fueron más prudentes después de esto, y dieron a los obreros
mejor paga y mejor trato.
26. EL BRASIL
El Brasil tiene cuatro veces la extensión de Méjico. Es casi tan grande
como los Estados Unidos de América, pero tiene solamente una quinta parte de
su población. La mayor parte del Brasil no está poblada, porque está
cubierta de densas selvas. La vegetación tropical abunda en estas selvas. La
mayor parte de la población se halla en la costa sudeste. En las selvas del
Brasil se encuentran casi todas las plantas tropicales y los animales de la
América del Sur. Hay más de 300 variedades de palmas. Hay también abundancia
de maderas de ebanistería y se encuentra allá el árbol de la goma elástica.
En la parte meridional del Brasil se extraen el hierro y el carbón. En la
región más al norte, cerca de la costa se encuentran la caña de azúcar, el
algodón, el tabaco y el arroz. Los cafetos se encuentran en muchas partes,
pero la mayor producción y la mejor calidad de café se obtiene en los campos
cerca de Río de Janeiro. El Brasil produce más café que todo el resto del
mundo junto.
En el sur del país se cosecha el maíz y el trigo. En el extremo
meridional hay extensos criaderos de ganado, y se exporta mucho cuero, sebo,
cuernos y huesos de animales. Hay muy pocas fábricas de artículos para la
exportación, pero esta industria va en aumento.
El Brasil tiene un comercio más extenso que ningún otro país de la
América del Sur. Sus ciudades y puertos principales son el centro de 13,000
kilómetros de ferrocarriles.
La ciudad de Río de Janeiro, situada en un magnífico puerto, es la
capital del Brasil y una de las mayores ciudades de la América del Sur.
Tiene algunas fábricas y un comercio extenso, especialmente en café.

Bahía es la segunda ciudad del Brasil y tiene una buena situación en la
bahía de Todos los Santos. Tiene gran comercio en algodón, tabaco y azúcar.
27. LOS POBRES SASTRES
Un herrero de una pequeña ciudad había hurtado un caballo. El dueño halló
el caballo en el establo del herrero y le hizo buscar con un guardia
municipal. Fué arrestado el herrero y conducido delante de un magistrado. El
magistrado le condenó a ser ahorcado.
Entonces se agitó la gente de la ciudad, porque no había más que un solo
herrero en la ciudad. Nombraron una delegación, y la delegación fué a ver al
magistrado. Uno de ellos dijo al magistrado:
—No tenemos más que este herrero en toda la ciudad, y nos es
indispensable. Pero tenemos tres sastres en la ciudad. Podemos perder a uno
de estos sastres. Alguno ha de ser ahorcado, esto es claro. Por consiguiente,
háganos Vd. el favor de ahorcar a uno de los sastres.

28. TRES PALABRAS
Un jornalero pobre llegó por la noche a una posada. Estaba muy cansado y
tenía hambre y sed. Pero no tenía dinero. Sin dinero no pudo obtener nada. ¿Cómo
obtener dinero para comer?
Se sentó a una mesa. A la mesa estaban sentados dos panaderos que comían
y bebían. El jornalero les contaba de sus viajes. Su cuento era muy
interesante y ellos lo escuchaban atentamente. Finalmente él les dijo:
—- Propongo una apuesta. Diré tres palabras que Vds. no pueden repetir.
—Es absurdo,—contestaron los panaderos.—Vd. no puede hacerlo.
—¿Cuánto apuestan Vds.?—dijo el jornalero.
—Un duro,—contestaron los panaderos.
El jornalero empezó:—Popocatepetl.—Los panaderos repitieron:—Popocatepetl.—El
jornalero dijo:—mercader.—Los panaderos dijeron:—mercader.—Entonces
dijo el jornalero con una sonrisa:—error.
Los panaderos meditaron mucho, pero no pudieron hallar su error. El
jornalero dijo:
—Ensayemos de nuevo.
—Sí, cierto,—dijeron los panaderos.
El jornalero empezó otra vez y dijo:—hipopótamo.—Los panaderos:—hipopótamo.—El
jornalero:—jirafa.—Los panaderos:—jirafa.
—Otra vez el jornalero dijo con una sonrisa:—error.
Intentáronlo tres o cuatro veces. Después de la cuarta vez los panaderos
pagaron el duro, pero preguntaron:
—¿Cuál ha sido nuestro error?
El jornalero dijo:—Nunca han pronunciado Vds. la tercera palabra. La
tercera palabra fué cada vez: error. Por eso Vds. han perdido la
apuesta.
29. ANUNCIO DEL ESTRENO DE UNA ÓPERA
TEATRO REAL
La función de esta noche es Paolo e Francesca. De gran
acontecimiento artístico puede calificarse la función anunciada para esta
noche en el Real.
La dirección artística ha puesto especial atención en que el estreno de
Paolo e Francesca tenga la importancia que merece. A este fin se ha
compuesto un programa wagneriano, que, con el estreno de la obra de
Mancinelli, completará el espectáculo.
El programa es el siguiente:
Primera parte:—Parsifal, preludio; Tannhäuser,
obertura, Wágner.
Segunda parte:—La ópera en un acto del maestro Mancinelli,
Paolo e Francesca.
Reparto:—'Francesca', señorita Fitziu; 'Paolo', Sr. Crini; 'Gianciotto',
Sr. Segura Tallien; 'Il Matto', Sr. Cortés.
Cuatro damas de Francesca, señoritas Raúl, Aceña, Roldán y García.
Coro de caballeros, cazadores, etc.
Tercera parte:—Tristan e Iseo, Preludio y Muerte de Iseo.
Sigfredo, Los Murmullos de la Selva, y La Walkyria,
Cabalgata, Wágner.
Dirigirá la orquesta el maestro Saco del Valle. La función empezará a las
nueve.
30. UN PORTERO EXACTO
Una señora dió orden un día a su portero:
—Di a todas personas que no estoy en casa.
Por la noche, al referirle el portero los nombres de las personas que
habían estado a la puerta, pronunció el de la hermana de la señora, y
entonces la señora dijo:
—Ya te he dicho que para mi hermana siempre estoy en casa, hombre;
debiste haberla dejado entrar.
Al día siguiente salió la señora a hacer unas visitas, y poco después
llega su hermana.
—¿Está tu señora en casa?—le pregunta al portero.
—Sí, señora,—contesta éste.
Sube la señora, y busca en balde por todas partes a su hermana. Vuelve a
bajar, y le dice al portero:
—Mi hermana debe de haber salido, porque no la he hallado.
—Sí, señora, ha salido, pero me dijo anoche que para Vd. siempre estaba
en casa.
31. UNA PIERNA
Un paje sirvió en la comida a su señor una grulla. Esta grulla no tenía
sino una pierna, porque la otra se la había comido el paje. El señor dijo:—¿Cómo
no tiene esta grulla más que una pierna? Respondió el paje:—Señor, las
grullas no tienen sino una pierna.
El amo dijo:—Pués, mañana yo llevaré a Vd. a caza, y verá Vd. que tienen
dos, y entonces me lo pagará. Al otro día fueron a caza y toparon con unas
grullas que estaban todas sobre un pie. Entonces dijo el paje a su amo:—¡Mire
Vd.! como no tienen más de un pie. Refrenó el amo su caballo, diciendo:—¡Ox,
ox! y entonces las grullas sacaron la otra pierna y empezaron a volar.
El amo dijo al paje:—¿Ve Vd. como tienen dos? y el paje contestó:—Si Vd.
oxea a la grulla del plato, ella también sacará la otra pata.
32. ¿QUÉ DICE DAVID?
Un obispo tenía un criado vizcaíno. Dijóle una vez:—Vaya Vd. al carnicero
que se llama David y compre al fiado carne para mañana. Después de haber
comprado Vd. la carne vaya Vd. a la iglesia, por ser domingo.
Predicando en la iglesia el obispo citaba autoridades de profetas en el
sermón, diciendo:—Dice Isaías, profeta...; dice Jeremías, profeta...;—y
mirando entonces hacia donde estaba su criado, dijo con énfasis prosiguiendo
su sermón:—Pero, ¿qué dice David?
El vizcaíno, su criado, pensando que a él le hablaba el obispo, respondió
muy alto:—David dice: 'No daré carne al obispo si primero no paga.'

33. EL CANAL DE SUEZ
El proyecto del canal moderno a través del istmo de Suez, para facilitar
el paso de los buques desde el Mediterráneo al Mar Rojo, nació de Napoleón
el Grande durante su invasión de Egipto. Pero muchísimos siglos antes de él,
esto es, 1,300 años antes de la Era cristiana, se construyó un canal desde
un ramal del Nilo hasta el Mar Rojo. Ese canal fué obstruido varias veces
por la arena y en el año 767 de nuestra Era fué destruido por el califa
Almanzor.
En 1854, un ingeniero francés, Fernando de Lesseps, obtuvo del virrey de
Egipto, Said-Bajá, una concesión a favor de una Compañía por espacio de
noventa y nueve años para construir un canal navegable a través del istmo.
Organizóse la Compañía en 1858 con un capital en acciones de 200,000,000 de
francos, que en 1867 fué necesario ampliar con otros 100 millones. Las obras
duraron once años.
El canal tiene de un extremo a otro 162 kilómetros de largo; pero una
cuarta parte de esa longitud consiste en lagos naturales. La mayor anchura
del canal es de unos 100 metros. En algunos puntos es de 60 en la superficie
y de 20 al fondo. La profundidad es de 8 metros. El canal se inauguró
oficialmente, con gran solemnidad, el 17 de noviembre de 1869, pasando por
él 50 buques de un mar a otro. En 1871 utilizaron el canal 765 buques, entre
ellos 63 buques de guerra. Por esta vía se acortan considerablemente los
viajes de Europa a las Indias y otros puntos de Asia, que antes se hacían
por el Cabo de Buena Esperanza.

34. DURA SUERTE
Una vez el Conde de Cero hizo una visita al Barón de Pereza que se
lamentó de su dura suerte. Su amigo, el Conde, se admiró mucho y le dijo:—Por
Dios, ¿cómo puede Vd. lamentarse? Vd. está bueno. Vd. no tiene que trabajar
y abunda en dinero tanto como puede Vd. desear.
—Sí, es verdad,—respondió el Barón, pero no obstante tengo dura suerte.
Tengo que vestirme todas las mañanas, y que desvestirme todas las noches.
Tengo que masticar todo lo que como y que tragar laboriosamente toda gota de
agua y de vino que bebo.
Su amigo respondió:—Pero Vd. no sale de la casa. Por consiguiente Vd. no
se pone o quita más que la bata. Su cocinero no prepara sino manjares
blandos. Ciertamente el tragar no es trabajo tan terrible.
A esto respondió el Barón con voz lagrimosa:—¡El eterno respirar! ¿No es
esto nada? Ni siquiera puedo descontinuar esto cuando duermo.
35. EL MUCHACHO INTELIGENTE
Un muchacho era muy hermoso e inteligente. Mirándole un caballero dijo:—¡Cosa
rara! ¡que todos los muchachos hermosos que son inteligentes cuando pequeños
son grandes necios cuando son adultos!
El muchacho dijo entonces:—¡Muy inteligente debe haber sido Vd. cuando
muchacho!
36. EL CRIADO ERUDITO
Varios amigos, un militar, un poeta, un cura, un usurero y un pintor,
estaban de sobremesa discurriendo acerca del valor relativo de algunos
grandes hombres. El criado de la fonda los escuchaba encantado.
—Propongo un brindis,—dijo el militar,—por el primer hombre del mundo,
por Alejandro Magno.
—¡Protesto!—exclamó el poeta;—el primer hombre del mundo fué Byron!
—¡Profano!—dijo el cura;—el primer hombre del mundo fué San Ignacio de
Loyola.
—Proclamo,—chilló el usurero,—por primer hombre del mundo a Malthus.
—¡Protervo!—vociferó el pintor;—el primer hombre del mundo fué Miguel
Ángel.

—¡Pobres señores!—se permitió decir el criado de la fonda.—El primer
hombre del mundo fué Adán.
Este despropósito cayó tan en gracia a los amigos, que al acabar de reír
ya no se acordaron de su discusión, ni de dar propina al Criado.
37. CONCEPTO FALSO
Fué a matricularse en la antigua Universidad de Alcalá un estudiante de
la Alcarria.
—¿Cómo se llama Vd.?—le preguntó el secretario.
—Juan Bautista Combé,—dijo el estudiante.
—¿Viene Vd. a enseñarme ortografía, señor novicio? ¿Cómo se llama Vd.?
esto es lo que le pregunto.
—Bautista Combé...
—No sea Vd. impertinente; ya sé que Bautista se escribe con b. ¡Quiero
saber el apellido!
38. CHILE
La república de Chile es un país largo y estrecho que está situado entre
los Andes y el Océano Pacífico. Aunque en el mapa parece pequeño, sin
embargo es tres veces más grande que el Estado de Washington.
La región del norte es desierta y estéril, pero hay allí muchas minas de
cobre, plata y oro; estas riquezas minerales no están todavía en completa
explotación. La principal riqueza del país es el guano y el salitre que
también se encuentran en esta región.

La región central del país es una zona eminentemente agrícola de clima
excelente. Allí se cosecha trigo y otros cereales y se cría gran cantidad de
ganado vacuno y lanar. Esta región es la parte mas poblada del país. En la
parte del sur hay grandes bosques donde se hallan maderas preciosas de cedro
y ciprés.
Las exportaciones principales incluyen plata, cobre, nitratos, bórax,
azufre, cereales y vinos. El comercio exterior de Chile en 1913 tuvo un
valor de más de $264,000,000.
La población de esta república era cerca de 3,550,000 de habitantes en
1913. La mayor parte de su población desciende de los españoles. Se
encuentran en este país descendientes de muchas antiguas y aristocráticas
familias de España.
Valparaíso es la ciudad comercial más importante y el principal puerto de
mar en el Pacífico. Tiene una magnífica vista en las montañas que rodean a
la bahía, y es una ciudad progresista con gran comercio.
Santiago, la capital, tiene una población de cerca de 380,000 de
habitantes y es una ciudad hermosa, justamente llamada el "París de los
Andes."
39. LOS CUATRO HERMANOS
Un zapatero tenía cuatro hijos que deseando buscar su fortuna por el
mundo, dijeron un día a su padre:
—Padre, somos mayores de edad y deseamos viajar por el mundo y buscar
fortuna.
—Muy bien,—dijo el zapatero y dio a cada uno de sus hijos un caballo y
cien duros para la jornada. Los jóvenes, muy contentos, se despidieron de su
padre y partieron en busca de fortuna.
Caminaron los hermanos algún tiempo y al llegar a una encrucijada, donde
partían cuatro caminos, el hermano mayor dijo:
—Hermanos míos, separémonos; cada uno tome un camino, busque su fortuna y
después de un año nos reuniremos otra vez aquí.
Los cuatro caminos conducían a cuatro ciudades muy hermosas, adonde
llegaron los hermanos y cada uno en su ciudad buscó quehacer inmediatamente.
El hermano mayor aprendió a zapatero, el segundo estudió para astrólogo, el
tercero se convirtió en un buen cazador y el hermano menor se hizo ladrón.
Después de un año los cuatro hermanos se reunieron de nuevo en la
encrucijada.
—Gracias a Dios,—dijo el hermano mayor,—todos estamos sanos y salvos y
cada uno ha aprendido a hacer algo.
Y juntos regresaron a casa. El padre se puso muy contento al verlos
llegar y pidió a sus hijos que le contaran sus aventuras.
Julio, el hijo mayor, dijo que había estado en Toledo y que había
aprendido el oficio de zapatero.
—Muy bien,—dijo su padre, es un oficio honrado.
—Pero yo no soy un zapatero vulgar, respondió Julio,—remiendo a la
perfección, y no tengo más que decir estas palabras: '¡Remiéndate!' y las
cosas viejas quedan como nuevas.
El padre, dudando lo que decía su hijo, le dió un par de zapatos viejos.
Julio tomó los zapatos, los puso en frente y dijo: '¡Remiéndate!' Al
instante los zapatos se convirtieron en otros relucientes y casi nuevos. El
atónito padre exclamó:—¡Excelente, has aprendido más en Toledo que en la
escuela!
Entonces el viejo zapatero preguntó a su segundo hijo, Ramón:—Y tú, Ramón
¿qué has aprendido?—Padre mío, estuve en Madrid y estudié para astrólogo y
soy un astrólogo extra-ordinario. No hago más que ver al cielo para saber
inmediatamente lo que sucede sobre la tierra.
—¡Maravilloso!—exclamó el padre y dirigiéndose a su tercer hijo Enrique,
dijo:—¿Qué oficio has aprendido, Enrique?—Soy cazador, pero un cazador
sorprendente. Cuando veo a un animal no hago más que decir: '¡Muérete!' y el
animal se muere en seguida.
El padre viendo una ardilla le dijo:—Mata aquella ardilla y creeré lo que
dices.—Enrique dijo: '¡Muérete!' y la pobre ardilla cayó muerta. Por fin el
zapatero preguntó a su hijo menor Felipe:—¿Qué oficio has aprendido tú?—He
aprendido a robar,—respondió Felipe;—pero no soy un ladrón ordinario; no
hago más que pensar en la cosa que deseo tener, y esta cosa viene por sí
mismo a mis manos.
Como el padre quería ver la ardilla muerta por Enrique, dijo al astrólogo:—¿Dónde
está la ardilla?—Debajo de aquel árbol,—respondió Ramón. En seguida Felipe,
el ladrón, pensó en la ardilla y ésta apareció al instante sobre la mesa.
El viejo zapatero estaba muy contento y orgulloso de las habilidades de
sus hijos. Un día los cuatro hermanos supieron que la princesa Eulalia, la
única hija del rey, se había perdido. El rey ofreció su reino y la mano de
su hija al caballero que pudiese hallarla y traerla al palacio. Los hermanos
fueron al palacio, y dijeron al rey que ellos podían hallar a la princesa.
El rey muy contento les repitió su promesa.
Durante la noche el astrólogo miró al cielo y vio en una isla lejana a la
princesa, a quien un dragón tenía prisionera. Los cuatro hermanos después de
un viaje penoso y largo llegaron a la isla. Cuando el ladrón vio a la
princesa que se paseaba por la playa, exclamó:

—¡Deseo a la princesa en nuestro barco!—e inmediatamente la princesa
estuvo en el barco; pero como el dragón vio esto, con rugido terrible se
precipitó sobre el barco. El cazador exclamó al instante: '¡Muérete!' y el
dragón cayó muerto en el agua. Al caer el dragón chocó con el barco y casi
lo hizo pedazos, y cuando ya se hundía el barco, el zapatero dijo: '¡Remiéndate!'
y el barco fue remendado.
Apenas regresaron al reino, empezaron los hermanos a altercar entre sí.
—Yo he hallado a la princesa,—dijo el astrólogo,—por lo tanto debe ser mi
esposa.
—De ninguna manera,—respondió el ladrón,—la mano de la princesa es mía,
porque yo se la robé al dragón.
—¡Necios!—exclamó el cazador,—yo debo ser el marido de la princesa porque
yo maté al dragón,—a lo que el zapatero replicó coléricamente:
—La princesa debe ser esposa mía, porque yo remendé el barco y sin mi
ayuda todos Vds. estarían muertos.
Después de mucha discusión, y sin poder arreglar nada, los hermanos
decidieron ir a ver al rey a su palacio.
—Señor,—le dijeron,—Vuestra Majestad decida quien de nosotros debe
casarse con la princesa.
—Muy bien,—dijo el rey,—la cuestión es muy simple; he prometido la
princesa al caballero que la encontrase. Por lo tanto ella debe casarse con
el astrólogo. Pero como cada uno de Vds. ayudó a la salvación de ella, cada
uno debe recibir la cuarta parte de mi reino.
Los hermanos, muy satisfechos con esta distribución, vivieron felices en
sus reinos. Cada vez que nacía un príncipe o una princesa los tres solteros
aumentaban los impuestos para comprar magníficos regalos para el recién
nacido.
40. ADIVINANZAS. (I)
1. ¿En qué se parece un esqueleto a una comida de viernes? En que le
falta la carne.
2. ¿Qué es lo que va de Madrid a Toledo sin moverse? El camino.
3. ¿En qué se parece un gallo a un monte? En la cresta.
4. ¿Por qué en invierno sale tarde el sol? Porque, como hace frío, no le
da la gana de madrugar.
5. ¿Por qué es más frío el aire en el invierno que en el verano? Porque
en el invierno le cierran las puertas de las casas, y tiene que estarse en
la calle.
6. ¿Qué es lo que se nos aparece una vez en un minuto, dos veces en un
momento, y nunca en un siglo? La letra M.
7. ¿En qué estado se coge un cordero para matarlo? Vivo.
41. ARGENTINA
Argentina es el país más importante de la América del Sur después del
Brasil. Está limitada al este por el Atlántico, al oeste por los Andes, al
norte y nordeste por Bolivia, el Paraguay, el Brasil y el Uruguay, al sur
por Chile y el Atlántico.
Este país es más grande que todo el territorio de los Estados Unidos al
este del río Misisipí. Su población en 1912 era de cerca de 7,470,000 de
habitantes y va aumentando rápidamente. Argentina podría sostener 70,000,000
de habitantes con mucha facilidad.
Argentina es una república federal, formada por catorce estados, diez
territorios y un distrito federal. El poder ejecutivo está confiado a un
presidente quien es elegido por seis años. El Congreso nacional, que
consiste en la Cámara de Senadores y la Cámara de Diputados, ejerce el poder
legislativo. Las provincias se gobiernan por sí solas.

La mayor parte de la población se compone de descendientes de los
antiguos colonos españoles y de los inmigrantes llegados de algunos países
de Europa; especialmente de Italia, Alemania, Francia y España. Gran parte
de la población vive en las ciudades; la capital, que es Buenos Aires, tiene
por sí sola casi la quinta parte de la población total.
La república Argentina tiene recursos agrícolas inmensos, pero en gran
parte todavía no están desarrollados. La mayor parte del país es plana, y en
esas planicies o pampas cubiertas de pastos se encuentran millones de reses
vacunas, caballos, carneros y cabras. La industria principal, por
consiguiente, se relaciona con estos animales.
Sus exportaciones principales son trigo, maíz, avena, lana, cueros,
pieles de cabra, carne de res en conserva y helada. Vino y azúcar son
también cultivados y exportados. El comercio de Argentina en 1913 representó
un valor de $877,000,000 que fué mayor que el de China o del Japón.
Cerca de 33,000 kilómetros de caminos de hierro ponen en comunicación la
costa con las ciudades del interior y con Chile.
Buenos Aires es la mayor ciudad de la América del Sur y una de las más
grandes del mundo. Es el gran puerto de mar de la Argentina. La mitad de su
población es europea, y la ciudad está construida a la manera de las grandes
ciudades de la América del Norte y de Europa. Tiene avenidas hermosas,
paseos bellos, parques magníficos y edificios monumentales, notablemente el
capitolio.
Deben también mencionarse los muelles modernos, un teatro magnífico de la
ópera, casinos suntuosos y diarios modernos como "La Prensa." Además de ser
un centro comercial, es el lugar donde se hallan excelentes institutos de
educación.
42. EL BARBERO DE LA CORUÑA
Un día llegó a una fonda de la Coruña un forastero de gran talle,
corpulento y fuerte, con centellantes ojos negros y rostro cubierto de larga
y espesa barba. Su vestido negro añadía algo de siniestro a su apariencia.
—¡Posadero!—gritó en voz alta,—tengo mucha hambre y me estoy muriendo de
sed. Tráigame algo que comer y una botella de vino. ¡Pronto!
El posadero, medio espantado, corrió a la cocina, y pocos minutos después
sirvió una buena comida y una botella de vino al extranjero. Este se sentó a
la mesa y comió y bebió con tanto gusto que en menos de diez minutos había
devorado todo.
Una vez terminada su comida, preguntó al posadero:—- ¿Hay en este pueblo
un buen barbero que pueda afeitarme?
—Ciertamente, señor,—contestó el posadero, y llamó al barbero que vivía
no lejos de la fonda.
Con su estuche en una mano y el sombrero en la otra, entró el barbero, y
haciendo una profunda reverencia preguntó:—¿En qué puedo servir a Vd., señor?
—Aféiteme Vd.,—gritó el forastero con voz de trueno.—Pero le advierto que
tengo la piel muy delicada. Si no me corta le daré cinco pesetas, pero si me
corta le mataré sin piedad. Ya he matado más de un barbero por esa causa;
¡con que tenga cuidado!—añadió por vía de explicación.
El pobre barbero que se había espantado al oír la aterradora voz de su
cliente, ahora temblaba como la hoja de un árbol agitada por el viento
otoñal.
El terrible hombre había sacado del bolsillo de su levita un grande y
afilado cuchillo y lo había puesto sobre la mesa. Era muy claro que la cosa
no era para bromas.
—Perdone Vd., señor,—dijo el barbero con voz trémula,—yo soy viejo y me
tiembla la mano un poco, pero voy a enviar a Vd. a mi ayudante, que es joven.
Puede Vd. fiarse de su habilidad.
Diciendo esto, salió casi corriendo de la fonda. Cuando estuvo fuera,
dando gracias a Dios de haber escapado, decía para sí:—Ese hombre es malo
como un demonio; no quiero tener negocios con él. Tengo una esposa y ocho
niños y debo pensar en ellos. Es mejor que venga mi ayudante.
A los diez minutos se presentó el ayudante en la fonda.—Mi maestro me
ordenó que viniera aquí para...—Sí, su maestro dice que es Vd. un hombre
hábil y espero que tenga razón,—le interrumpió el forastero con voz ronca.—Le
advierto que tengo la piel muy delicada. Si me afeita sin cortarme le daré
cinco pesetas, pero si me corta, le mataré con este cuchillo tan cierto como
mi barba es negra.
Al oír esto el ayudante palideció un poco, pero recobrando el ánimo
replicó:—Ciertamente, señor, soy muy hábil y tengo una mano muy segura.
Tendría mucho gusto en afeitarlo, pero Vd. tiene una barba muy espesa y
necesito una navaja muy afilada. Desgraciadamente no tengo ninguna en mi
estuche ahora, pero afortunadamente el aprendiz afiló sus navajas esta misma
mañana. Le voy hacer venir al instante.

Con esto escapó precipitadamente diciendo para sí:—¡Cáspita! ¡Ese barbón
se parece al mismísimo diablo! Lo que es a mí, no me mata. Que vaya el
aprendiz, que es joven. Aquí tiene una buena ocasión de aprender algo. Por
fin vino el aprendiz. Era un muchacho de unos diez y seis años, con ojos
vivos y cara inteligente.
—¡Ola!—gritó el forastero, soltando una carcajada que hizo retemblar las
paredes.
—¿Te atreves tú a afeitarme? Pues bien, muchacho. ¡Mira! Aquí tienes esta
pieza de oro y este cuchillo. La moneda de oro vale cinco pesetas y será
tuya si me afeitas sin cortarme; pero como eso no es muy fácil, porque tengo
la piel muy delicada, te advierto que si me cortas te mataré con este
cuchillo.
Y miró al pobre aprendiz con unos ojos que parecían salir chispas
centellantes.
Mientras tanto, el muchacho reflexionaba de esta manera:—¡Cinco pesetas!
Eso es más de lo que gano en seis meses. Con esa suma me puedo comprar un
traje nuevo para la feria y, además, un nuevo estuche. Con que me voy a
atrever. Si este bruto mueve el rostro y lo corto, ya sé lo que debo hacer.
Con gran calma saca todo lo necesario de su estuche; sienta al forastero
en una silla, y sin el menor miedo pero con mucho cuidado termina el
muchacho felizmente la operación.
—Aquí tienes tu dinero,—dijo el terrible matasiete.—¡Chispas, niño! tú
tienes más valor que tu maestro y su asistente, y a la verdad mereces el oro.
Pero dime: ¿no tenías miedo?
—¿Miedo? ¿Por qué? Vd. estaba enteramente en mi poder. Tenía yo las manos
y mi más afilada navaja en la garganta de Vd. Supongamos que Vd. se mueve y
yo le corto. Vd. intenta asir el cuchillo para matarme. Yo lo impido y con
una sola tajada lo deguello. Eso es todo. ¿Entiende Vd. ahora?
Esta vez fue el forastero el que se puso pálido.
43. EL PERRO DEL VENTRÍLOCUO
Entró una vez en una fonda un ventrílocuo acompañado de su hermoso y muy
inteligente perro. Se sentó a una mesa, llamó al mozo y dijo:
—Tráigame Vd. un biftec.
Estaba ya al punto de irse el mozo para ejecutar la orden, cuando se
detuvo pasmado. Oyó distintamente que dijo el perro:
—Tráigame a mí también un biftec.

Estaba sentado a la misma mesa en frente al ventrílocuo un ricazo que
tenía más dinero que inteligencia. Éste dejó caer el tenedor y el cuchillo y
miró al perro maravilloso. Mientras tanto había vuelto el mozo. Puso un
biftec sobre la mesa delante del dueño, y el otro en el suelo delante del
perro. Sin hacer caso del asombro general, hombre y perro comieron con buen
apetito. Después dijo el dueño:
—Mozo, tráigame Vd. un vaso de vino.—Y añadió el perro:—Tráigame a mí un
vaso de agua.
En esto todos en la sala cesaron de comer, y se pusieron a observar esta
escena extraordinaria. Volviéndose al ventrílocuo preguntó el ricazo:
—¿Quiere Vd. vender este perro? Nunca he visto animal tan inteligente.
Pero el amo contestó:
—Este perro no se vende. Es mi mejor amigo, y no podemos vivir el uno sin
el otro.
Apenas hubo concluido éste, cuando dijo el perro:
—Es verdad lo que dice mi amo. No quiero que me venda.
Entonces el ricazo sacó la bolsa, y poniendo sobre la mesa un billete de
quinientos duros sin decir palabra, dirigió al ventrílocuo una mirada
interrogativa.
—A fe mía,—dijo éste,—esto ya es otro cantar. Veo ahora que puede hablar
también el dinero. Es de Vd. el perro.
Después de haber concluido la comida el ricazo, muy alegre y ufano,
partió con el animal, que al momento de salir pronunció con voz casi ahogada
de disgusto y de cólera estas palabras:
—Miserable, me ha vendido Vd. Pero juro por todos los santos, que en toda
mi vida no diré otra palabra.
44. EL CANAL DE PANAMÁ
Ni los franceses ni los norteamericanos han sido los primeros en intentar
esa grande obra. Ya en tiempo de los Reyes Católicos (1515) se buscó una
línea acuática a través del istmo. El emperador Carlos V en 1534 pensaba en
hacer este canal. Pero las guerras en Europa distrajeron su atención de los
asuntos de América y aquel canal no pasó de ser un proyecto.
Pero el éxito alcanzado con la construcción del canal de Suez hizo pensar
de nuevo en la conveniencia de construir un canal desde el océano Atlántico
al Pacífico, y en el año 1870 envió el gobierno de los Estados Unidos dos
comisiones de ingenieros a reconocer el terreno de los istmos de Darién en
Colombia, y de Tehuantepec en Méjico, para determinar cuál de las dos vías
presentaba menores dificultades y ofrecía mayores ventajas.
Después de varios estudios y no pocos gastos se abandonó la idea de
construir el canal por esos dos istmos. Entonces Fernando de Lesseps y otros
ingenieros franceses trazaron el proyecto de un canal por el istmo de Panamá
y formaron una compañía por acciones para llevarlo a cabo. Se invirtieron en
las obras muchos millones, pero el fracaso era inevitable. Entonces el
gobierno de los Estados Unidos compró a los franceses y al gobierno de
Panamá la concesión en 250 millones de francos.
El día 4 de Mayo de 1904 se hicieron cargo los ingenieros civiles
norteamericanos de las obras del canal. Por fin, el día 10 de octubre de
1913, el Presidente de los Estados Unidos, oprimiendo un botón eléctrico, a
una distancia de 3,000 kilómetros, hizo saltar el último obstáculo que
quedaba en el canal con una carga de 20 toneladas de dinamita. Entonces las
aguas del Atlántico se juntaron con las del Pacífico. El primer buque pasó
por el canal el 14 de mayo de 1914. El canal fué inaugurado para el tráfico
general el 13 de agosto de 1914.

El canal, que representa un esfuerzo colosal de ingeniería, tiene unos 72
kilómetros de uno a otro extremo. Su anchura es desde la mínima de 90 metros
hasta la máxima de 300, y su menor profundidad es de 12.5 metros. Como su
parte más elevada está a 25 metros sobre el nivel del mar, para llegar a
ella tendrán que remontar los buques tres esclusas por una vertiente y
descender otras tantas por la otra vertiente. Un buque de tonelaje regular
emplea de diez a doce horas en ir de un océano a otro. El costo de esta obra
colosal, incluyendo el dinero pagado a la compañía francesa y a la República
de Panamá, es de 330 millones de dólares.
45. PROVERBIOS. (II)
Cuanto sabes no dirás, cuanto ves no juzgarás, si quieres vivir en paz.
Cuanto mayor es la subida, tanto mayor es la descendida.
Entre padres y hermanos no metas tus manos.
En tierra de ciegos el tuerto es rey.
En cada tierra su uso, y en cada casa su costumbre.
En boca cerrada no entran moscas.
En buen día, buenas obras.
El viejo en su tierra y el mozo en la ajena, mienten de una misma
manera.
El tiempo cura al enfermo, que no el ungüento.
El que tiene tejado de vidrio, no tire piedras al de su vecino.
El mozo perezoso por no dar un paso da ocho.
El melón y la mujer, malos son de conocer.
El gato escaldado del agua fría huye.
46. EL COMPETIDOR
Un día a eso de las seis de la tarde llegó a una posada un hombre. Se
sentó y demandó:
—¿Puedo obtener que comer por mi dinero?
El posadero, hombre muy cortés y oficioso, replicó con una reverencia
profunda:
—Sin duda, señor; mande Vd. lo que desee, y contentaré a Vd.—Y a la
verdad, no era mala la cena. Mientras comía con mucho gusto, el posadero
preguntó al huésped:
—¿Acaso le gustará a Vd. una botella de vino?
—Me conviene si puedo obtener algo bueno por mi dinero,—repuso el hombre.
Concluida la cena, sirvió el café el posadero y demandó otra vez:
—¿Sin duda le gustará a Vd. un excelente tabaco?
—A mí me gusta todo, si puedo obtener algo bueno por mi dinero,—fué la
contestación. Al fin el posadero presentó la cuenta que ascendió a cinco
pesetas. Sin examinarla ni mirarla el hombre entregó al posadero una vieja
pieza de cinco centavos. Éste la rechazó preguntando con cólera:
—¿Qué quiere decir esto? Vd. ha ordenado las mejores cosas. Vale tres
pesetas la cena, una peseta el vino y otra peseta los tabacos.
—Yo no he mandado nada,—repuso el hombre.—He pedido que comer por mi
dinero, y esta pieza es todo el dinero que tengo.
Estaba el posadero para ponerse muy colérico, cuando se le ocurrió una
buena idea.
—Amigo,—dijo con una sonrisa muy fina,—ya no hablaremos más de eso. No me
pagará Vd. nada. Le presento a Vd. graciosamente la cena, el vino y los
tabacos. Además, tome Vd. este billete de diez pesetas, si quiere hacerme un
gran favor. Dos calles más arriba está la posada del León de Oro, cuyo amo
es mi competidor. Vaya Vd. al León de Oro, y haga la misma calaverada.

Tomó el dinero, se lo metió en el bolsillo y se despidió el huésped.
Llegado a la puerta se volvió y dijo con burla mal disimulada:
—Muchas gracias y buenas noches. Pero es su competidor de Vd. quien me ha
hecho venir aquí.
47. EL ESTUDIANTE DE SALAMANCA
Un estudiante volvía desde Salamanca para su tierra después de haber
concluido su curso. Llevaba poco dinero, y así en todas las posadas ajustaba
su bolsa con la huéspeda, para que no se le acabase antes de, concluir su
viaje. La economía de que usaba era suma. Sucedió que iba a pasar la noche
en una posada donde la huéspeda era mujer de lindo entendimiento, lindo modo
y mucho agrado. Ella le preguntó qué quería cenar. Respondió que quería un
par de huevos.
—¿Nada más, señor licenciado?—dijo la huéspeda. El estudiante contestó:—Me
basta, pues yo ceno poco.
Trajéronle los huevos. Mientras comía, la huéspeda le propuso unas
truchas muy buenas que tenía. El estudiante resistía a la tentación.
—Mire Vd., señor licenciado,—dijo ella—que son excelentísimas, porque
tienen las cuatro efes.
—¿Qué quiere decir eso, las cuatro efes?
—¿Pues no sabe Vd. que las truchas han de tener las cuatro efes para ser
magníficas?
—Nunca he oído tal cosa,—repuso el estudiante—y quisiera saber qué cuatro
efes son ésas. ¿Qué significa este enigma?
—Yo se lo diré, señor,—respondió la huéspeda.—Quiere decir, que las
truchas más sabrosas son las que tienen las cuatro circunstancias de Frescas,
Frías, Fritas y Fragosas.
A esto replicó el estudiante:—Ahora comprendo. Pero, señora, si las
truchas no tienen otra efe más, no sirven nada para mí.
—¿Qué otra efe más es ésa?
—Señora, que sean Fiadas; porque en mi bolsa no hay con que pagarlas por
ahora.
La agudeza del estudiante agradó tanto a la huéspeda, que no sólo le
presentó las truchas graciosamente, sino también le llenó la alforja para lo
que le restaba de camino.
48. ADIVINANZAS. (II)
1. ¿Quién es él que sin ceremonia, y con el sombrero calado, se sienta
delante del rey, del emperador o del presidente de una república? El cochero.
2. ¿En qué años hablan menos las mujeres? En los comunes, porque tienen
un día menos que los bisiestos.
3. ¿Dónde se halla el Gran Turco cuando se pone el sol? A la sombra.
4. ¿En qué se parece un viernes a un martes? En que tiene 24 horas.
5. ¿Qué es lo que ponemos sobre la mesa, partimos por la mitad, y sin
embargo no comemos? Una baraja de naipes.
6. ¿En qué se parecen una boca y un molino? En las muelas.
7. ¿En qué se parecen un elector y una pelota? En que aquél vota, y ésta
bota.
8. ¿En qué se parece Madrid a un cuchillo? En que tiene corte.
49. CUBA
La república de Cuba, llamada la "perla de las Antillas" es la más fértil
y la más hermosa de las Antillas. Esta isla es más grande de lo que
generalmente se cree, pues tiene casi tantos kilómetros cuadrados como el
estado de Pensilvania.
El suelo de Cuba es fecundísimo. Abundan en sus hermosos bosques maderas
ricas y en su suelo se encuentran el hierro, el platino y el asfalto. La
gran riqueza de la isla, sin embargo, consiste en las vegas de tabaco, de
caña de azúcar, de café y de algodón.
Grandes ingenios de caña de azúcar cubren sus ricos valles donde se
encuentran las mejores y más modernas maquinarias para la preparación del
azúcar. Los campos de tabaco, situados principalmente en la parte occidental
de la isla en la provincia Pinar del Río, producen abundante y rico tabaco
del cual se hacen los famosos cigarros de la Habana.

Cuba exporta enormes cantidades de tabaco y de azúcar. Sus exportaciones
a los Estados Unidos en 1913 fueron más de $131,000,000; as importaciones de
los Estados Unidos fueron cerca de $75,000,000. El valor total del comercio
fué cerca de $300,000,000.
Durante muchos años de guerra y revoluciones trataba Cuba de libertarse
del dominio español. La última revolución empezó en 1895 y fué terminada con
una guerra entre España y los Estados Unidos. Esta guerra terminó en 1898,
fecha en que España abandonó todos sus derechos sobre la isla.
La Habana es la capital y el puerto más importante de Cuba. Está situada
en una de las más hermosas bahías del mundo. La vista de la bahía es
magnífica. El aspecto de la ciudad es también hermoso. La Habana posee
edificios hermosos, paseos espléndidos, una universidad y muchas fábricas,
principalmente de tabacos. Otros puertos importantes son: Santiago de Cuba,
Cienfuegos y Guantánamo.
50. EL TONTO
Vivían en cierto pueblo un labriego y su mujer. Su única fortuna eran su
cabana, una vaca y una cabra. El marido, que se llamaba Juan, era muy tonto,
tanto que sus vecinos le habían puesto por apodo "El Tonto". Pero María, la
esposa, era muy inteligente y a menudo remediaba las tonterías que había
hecho su marido.
Una mañana María dijo a Juan:
—Juan, ahora hay feria en la aldea. Vendamos nuestra vaca. Ya es muy
vieja, da poca leche y el precio del heno ha subido mucho este año.
Juan después de pensar un poco opinó como su mujer. Se puso su vestido de
domingo, tomó su sombrero y se fué al establo para llevar la vaca al mercado.
—Aviva el ojo, Juan, y no te dejes engañar,—dijo la mujer.
—No tengas cuidado, mujer. Tiene que madrugar mucho el que me quiera
engañar,—contestó el tonto campesino, que se tenía por muy inteligente.
Juan se fué al establo; pero una vez allí no sabía claramente distinguir
cual era la vaca y cual la cabra.
—¡Caramba!—dijo para sí después de cavilar largo rato.—La vaca es más
grande que la cabra. Por lo tanto me llevo al animal más grande.
Diciendo esto desató la vaca y se la llevó.
No había andado Juan muchos kilómetros cuando le alcanzaron tres jóvenes,
que también iban a la feria. Llevaban estos jóvenes poco dinero, e iban
hambrientos y con mucha sed. Cuando vieron al lugareño con su vaca
resolvieron darle un chasco. Uno de ellos había de adelantarse y tratar de
comprarle la vaca. Poco después el segundo debía hacer lo mismo, y por
último el tercero.
—¡Ola, amigo!—saludó el primero.—¿Quiere Vd. vender su cabra? ¿Cuánto
vale?
—¿La cabra?—replicó el aldeano atónito.—¿La cabra, dice Vd.?—y con
expresión incrédula miraba al comprador y al animal.
—Véndamela—continuó el joven muy serio,—le doy seis pesetas por ella.
—¿La cabra?—continuó repitiendo el lugareño, moviendo la cabeza de un
lado a otro.—Yo pensaba que era mi vaca la que llevaba a la feria, y aún
ahora mismo, después de mirarla bien, creo que es la vaca y no la cabra.
—¡Caracoles, hombre! No diga Vd. disparates. Ésta es la cabra más flaca
que he visto en mi vida. Es mejor que guarde mis seis pesetas. Adiós.
Después de algunos minutos el segundo joven alcanzó a Juan.
—Buenos días, amigo,—le dijo afablemente.—Hace muy buen tiempo. ¡Toma!

¿Qué lleva Vd. aquí? ¿Una cabra? Yo iba a la feria precisamente a comprar
una cabra. ¿Quiere Vd. venderme la suya? Le doy cinco pesetas por ella.
El campesino se detuvo, y rasgándose la oreja dijo para sus adentros:
—¡Canario! Aquí esta otro sujeto que dice que traigo la cabra. ¿Será esto
posible? Durante todo el camino este animal no ha abierto el hocico. Si sólo
hiciera ruido yo podría entonces saber si era la cabra o la vaca. ¡Maldita
suerte! La próxima vez que vaya al establo me llevo a mi mujer.
—Pues bien,—continuó el tunante joven,—si no me quiere Vd. vender la
cabra, tendré que comprarla en la feria. Pero creo que cinco pesetas es
bastante dinero por una cabra tan flaca. Adiós.
Por último llegó el tercer joven.
—¡Ola, amigo! ¿Quiere Vd. vender su cabra?
El pobre campesino no sabía que responder, pero al cabo de un momento de
silencio replicó:
—Vd. es el tercero que me habla de una cabra. ¿No puede Vd. ver que el
animal que traigo es una vaca?
—Mi buen hombre, es Vd. ciego o está embriagado,—repuso el embustero.—¡Vaya!
Un niño puede decirle que su animal no es una vaca, sino una cabra; y, por
cierto, muy flaca.
—¡Canastos!—contestó el tonto aldeano.—Recuerdo claramente que he tomado
el animal que estaba atado cerca de la puerta. Además, este animal tiene la
cola larga, y una cabra tiene la cola más corta.
—No diga Vd. tonterías,—contestó el tunante.—Le ofrezco cuatro pesetas
por su cabra.
Diciendo y haciendo, el pícaro sacó del bolsillo cuatro piezas de plata y
las hizo sonar.
El pobre lugareño completamente aturdido y ya casi convencido, vendió el
animal, recibió el dinero y se volvió a su casa, mientras que los jóvenes
siguieron camino a la feria.
La mujer del campesino se indignó mucho cuando su marido le entregó las
cuatro pesetas.
—¡Tonto! ¡Estúpido!—exclamó colérica.—Llevaste la vaca que vale a lo
menos cincuenta pesetas.
—Pero, ¿que podía hacer yo? Tres hombres, uno después de otro, me
aseguraban que llevaba la cabra, y...
—¿Tres hombres? ¡Papanatas!—interrumpió la mujer.—Apuesto a que esos
hombres fueron los mismos que pasaron por aquí, y me preguntaron cuál era el
camino de la aldea. Sin duda han vendido ya la vaca al primer marchante que
encontraron, y se regalan en este momento en alguna posada con el dinero.
¡Pronto! No perdamos tiempo. Múdate de vestido. Ponte tu mejor sombrero para
que no te reconozcan. Vamos a devolverles el chasco a esos pícaros, y puede
ser que aun podamos recobrar nuestro dinero.
A eso de las doce el tonto y su mujer llegaron a la aldea. Visitaron
varias fondas y, como lo sospechó la mujer, los tres pícaros fueron
encontrados festejándose en una de aquéllas.
El lugareño y su mujer se sentaron cerca de la mesa donde estaban los
pícaros. La mujer llamó al posadero y le refirió en pocas palabras lo que
había pasado a su marido.
—Si Vd. nos ayuda,—dijo la mujer al posadero,—podremos recobrar nuestro
dinero. Yo propongo esto: Mi marido pide un vaso de vino. Se levanta,
revuelve su sombrero, llama a Vd., y Vd. saca de su bolsillo este dinero que
yo le doy ahora, y pretende Vd. que la cuenta está pagada.
Mientras tanto los tres pícaros seguían comiendo y bebiendo alegremente
sin prestar atención al lugareño. Pero cuando éste se levantó por tercera
vez, uno de los tres cayó en ello, y preguntó al posadero la causa de tan
extraña conducta.
—¡Calle Vd! ¡Silencio!—respondió éste, haciendo el misterioso.—Ese hombre
tiene un sombrero mágico. He oído hablar muchas veces de ese sombrero, pero
ésta es la primera vez que veo tal maravilla con mis propios ojos. Viene
este campesino, me ordena un vaso de vino, revuelve el sombrero, y al
momento suena en mi bolsillo el dinero. Al principio no me parecía eso
posible, pero los hechos son más seguros que las palabras.
El bribón, muy sorprendido, se reunió con sus camaradas y les refirió lo
que había oído.
—Debemos obtener ese sombrero a cualquier precio,—dijeron los tres al
instante.
Se sentaron en la misma mesa que el lugareño, a quien no reconocieron, y
trabaron conversación con él.
—Tiene Vd. un sombrero muy bonito, y me gustaría comprarlo. ¿Cuánto
vale?—dijo el primero.
El lugareño le miró desdeñosamente y repuso:—Este sombrero no se vende,
pues no es un sombrero ordinario como cualquier otro. ¡Ola, posadero!—gritó
con voz firme.—Traiga más vino.
Cuando el vino fué servido el lugareño se levantó, revolvió el sombrero,
y el posadero sacó al instante el dinero de su bolsillo.
Los tres bribones se quedaron pasmados de asombro, y tanto importunaron
al lugareño que éste acabó por exclamar:
—Pues bien, por cincuenta pesetas les venderé el sombrero.
Ésta era la exacta suma en que habían vendido la vaca. Muy alegres
entregaron el dinero al lugareño, que tan pronto como tuvo el oro en su
bolsillo partió, más contento que unas pascuas.
Los tres bribones también partieron. No habían andado gran distancia
cuando llegaron a otra fonda. Uno de ellos propuso que entrasen a probar el
sombrero. Después de haber bebido algunas botellas de vino, llamaron a la
huéspeda para pagarle. El primero de ellos se levantó, revolvió el sombrero,
y todos ansiosamente esperaron el efecto. Pero no sucedió nada. La huéspeda,
extrañando tal conducta, les dijo:
—Como Vds. me han llamado yo creía que me iban a pagar.
—Pues meta Vd. la mano en su faltriquera y hallará Vd. el dinero.
La huéspeda lo hizo así, pero no encontró ningún dinero.
—¡Diantre!—dijo el segundo joven, un poco alarmado,—tú no comprendes de
esto. Dame el sombrero a mí.
El joven tomó el sombrero, se lo puso, y lo revolvió de derecha a
izquierda. Pero todo en balde. La faltriquera de la huéspeda estaba tan
vacía como antes.
—Son Vds. unos bobos,—gritó el tercero con impaciencia.—Voy a enseñar a
Vds. como debe ser revuelto el sombrero.
Y diciendo esto, revolvió el sombrero muy despacio y con mucho cuidado.
Pero observó con gran desaliento que no tuvo mejor éxito que sus compañeros.
Al fin comprendieron que el lugareño les había dado un buen chasco. Su
indignación fué tanta que mejor es pasar por alto los epitetos con que
adornaron el nombre del lugareño.
Éste al llegar a su casa contó las monedas de oro sobre la mesa
exclamando:
—¿No lo dije esta mañana? Tiene que madrugar el que quiera engañarme.
Su mujer no dijo nada, porque era juiciosa, y sabía que el silencio
algunas veces es oro.
51. EL PERAL
Recuerdo que a la salida de mi pueblo había un hermosísimo peral que daba
gusto verle, particularmente a la entrada de la primavera. No lejos
hallábase situada la casa del dueño, y allá vivía Dolores, novia mía.
Tenía mi novia apenas diez y nueve años, y era una niña muy hermosa. Sus
mejillas se parecían a las flores del peral. En la primavera y allí, bajo
aquel árbol, fué donde yo le dije a ella:
—Dolores mía, ¿cuándo celebraremos nuestras bodas?
Todo en ella sonreía: sus hermosos cabellos con los cuales jugaba el
viento, el talle de diosa, el desnudo pie aprisionado en pequeños zapatos,
las lindas manecitas que atraían hacia sí la colgante rama para aspirar las
flores, la pura frente, los blancos dientes que asomaban entre sus labios
rojos,—todo en ella era bello. ¡Ah, cuánto la amaba! A mi pregunta contestó
con un rubor que la hacía mas encantadora todavía:
—Cuando empieza la próxima cosecha nos casaremos, si es que no te toca ir
al servicio del rey.

Llegó la época de las quintas. Llegó mi turno y saqué el número más alto.
Pero Vicente, mi mejor amigo, tuvo la mala suerte de salir de soldado. Le
hallé llorando y diciendo:
—¡Madre mía, mi pobre madre!
—Consuélate, Vicente, yo soy huérfano, y tu madre te necesita. En tu
lugar me marcharé yo.
Cuando fuí a buscar a Dolores bajo el peral, encontréla con los ojos
humedecidos de lágrimas. Nunca la había visto llorar, y aquellas lágrimas me
parecieron mucho más bellas que su adorable sonrisa. Ella me dijo:
—Has hecho muy bien; tienes un corazón de oro. Véte, Jaime de mi alma; yo
esperaré tu regreso.
—¡Paso redoblado! ¡Marchen!
Y de un tirón nos metimos casi en las narices del enemigo.
—¡Jaime, manténte firme y no seas cobarde!
Entre las densas nubes de humo negro que oprimían mi pecho descubrí las
relucientes bocas de los cañones enemigos, que clamaban a la vez,
produciendo grandes destrozos en nuestras filas. Por dondequiera que pasaba,
se deslizaban mis pies en sangre aún caliente. Tuve miedo y miré atrás.
Detrás estaba mi patria, el pueblo y el peral cuyas flores se habían
convertido en sabrosas frutas. Cerré los ojos y vi a Dolores que rogaba a
Dios por mí. No tuve ya miedo. ¡Héme aquí hecho un valiente!
—¡Adelante!... ¡fuego!... ¡a la bayoneta!
—¡Bravo, valiente soldado! ¿Cómo te llamas?
—Mi general, me llamo Jaime, para servir a vuestra señoría.
—Jaime, desde este momento eres capitán.
¡Dolores! Dolores querida, vas a estar orgullosa de mí. Habiendo
terminado la campaña victoriosa para nosotros, pedí mi licencia. Henchido el
pecho de gratas ilusiones emprendí mi viaje. Y aunque la distancia era larga
mi esperanza la hizo corta. Ya casi he llegado. Allá abajo, trás de ese
monte, está mi país natal. Al pensar que pronto las campanas repicarán por
nuestra boda empiezo a correr. Ya descubro el campanario de la iglesia, y me
parece oír el repicar de las campanas.
En efecto, no me engaño. Ya estoy en el pueblo, pero no veo el peral. Me
fijo mejor, y noto que ha sido cortado, según parece, recientemente, pues en
el suelo y en el sitio donde antes estaba aparecen algunas ramas y flores
esparcidas aquí y allá. ¡Qué lástima! ¡Tenía tan hermosas flores! ¡He pasado
momentos tan felices cobijado en su sombra!
—¿Por quién tocas, Mateo?
—Por una boda, señor capitán.
Mateo ya no me conocía, sin duda.
¿Una boda? Decía verdad. Los novios entran en este momento en la iglesia.
La prometida es—Dolores, mi Dolores querida, más risueña y encantadora que
nunca. Vicente, mi mejor amigo, aquél por quien me sacrifiqué, es el esposo
afortunado. A mi alrededor oía decir:
—Serán felices, porque se aman.
—Pero ¿y Jaime?—preguntaba yo.
—¿Qué Jaime?—contestaban. Todos me habían olvidado.
Entré en la iglesia, me arrodillé en el sitio más oscuro y apartado, y
rogué a Dios me diera fuerzas para no olvidarme de que era cristiano. Hasta
pude orar por ellos. Terminada la misa me levanté, y dirigiéndome al lugar
donde había estado el peral, recogí una de las flores que en el suelo hallé,—flor
ya marchita. Entonces emprendí mi camino sin volver la cabeza atrás.
—Ellos se aman. ¡Que sean muy dichosos!—pude aún decir.
—¿Ya estás de vuelta, Jaime?
—Sí, mi general.
—Oye, Jaime. Tú tienes veinticinco años y eres capitán. Si quieres, te
casaré con una condesa.
Saco de mi pecho la marchita flor del peral, y contesto:
—Mi general, mi corazón está como esta flor. Lo único que deseo es un
puesto en el sitio de más peligro para morir como soldado cristiano.
Se me concede lo que solicito.
A la salida del pueblo se levanta la tumba de un coronel muerto a los
veinticinco años en un día de batalla.
52. EL ESTUDIANTE JUICIOSO
Caminaban juntos y a pie dos estudiantes desde Peñafiel a Salamanca.
Sintiéndose cansados y teniendo sed se sentaron junto a una fuente que
estaba en el camino. Después de haber descansado y mitigado la sed,
observaron por casualidad una piedra que se parecía a una lápida sepulcral.
Sobre ella había unas letras medio borradas por el tiempo y por las pisadas
del ganado que venía a beber a la fuente. Picóles la curiosidad, y lavando
la piedra con agua, pudieron leer estas palabras:
Aquí está enterrada el alma del licenciado Pedro García.
El menor de los estudiantes, que era un poco atolondrado, leyó la
inscripción y exclamó riéndose:
—¡Gracioso disparate! Aquí está enterrada el alma. ¿Pues una alma puede
enterrarse? ¡Qué ridículo epitafio!
Diciendo esto se levantó para irse. Su compañero que era más juicioso y
reflexivo, dijo para sí:
—Aquí hay misterio, y no me apartaré de este sitio hasta haberlo
averiguado.
Dejó partir al otro, y sin perder el tiempo, sacó un cuchillo, y comenzó
a socavar la tierra alrededor de la lápida, hasta que logró levantarla.
Encontró debajo de ella una bolsa. La abrió, y halló en ella cien ducados
con un papel sobre el cual había estas palabras en latín:
"Te declaro por heredero mío a tí, cualquiera que seas, que has tenido
ingenio para entender el verdadero sentido de la inscripción. Pero te
encargo que uses de este dinero mejor de lo que yo he usado de él."
Alegre el estudiante con este descubrimiento, volvió a poner la lápida
como antes estaba, y prosiguió su camino a Salamanca, llevándose el alma del
licenciado.
53. PROVERBIOS. (III)
Dos amigos de una bolsa, el uno canta y el otro llora. Dicen los niños
en el solejar, lo que oyen a sus padres en el hogar.
De tal palo tal astilla.
De quien pone los ojos en el suelo, no le fíes tu dinero.
Del dicho al hecho hay mucho trecho.
De la mano a la boca se pierde la sopa.
De hombres es errar, de bestias perseverar en el error.
De dineros y bondad, siempre quita la mitad.
Dame donde me siente, que yo haré donde me acueste.
Niño criado de abuelo, nunca bueno.
Costumbres y dineros hacen los hijos caballeros.
Con lo que sana Sancha, Marta cae mala.
Compañía de tres, no vale res.
Cien sastres y cien molineros y cien tejedores son tres cien ladrones.
Cada uno extiende la pierna como tiene la cubierta.
54. EL ESPEJO DE MATSUYAMA
Mucho tiempo há vivían dos jóvenes esposos en lugar muy apartado y
rústico. Tenían una hija y ambos la amaban de todo corazón. No diré los
nombres de marido y mujer, pero diré que el sitio en que vivían se llamaba
Matsuyama, en la provincia de Echigo.
Cuando la niña era aún muy pequeñita, el padre se vió obligado a ir a la
gran ciudad, capital del Imperio. Como era tan lejos, ni la madre ni la niña
podrían acompañarle, y él se fué solo, despidiéndose de ellas y prometiendo
traerles, a la vuelta, muy lindos regalos. La madre no había ido nunca más
allá de la cercana aldea, y así no podía desechar cierto temor al considerar
que su marido emprendía tan largo viaje; pero al mismo tiempo sentía
orgullosa satisfacción de que fuese él, por todos aquellos contornos, el
primer hombre que iba a la rica ciudad, donde el rey y los magnates
habitaban, y donde había que ver tantos primores y maravillas.
En fin, cuando supo la mujer que volvía su marido, vistió a la niña de
gala, lo mejor que pudo, y ella se vistió un precioso traje azul que sabía
que a él le gustaba en extremo.
Gran fué el contento de esta buena mujer cuando vió al marido volver a
casa sano y salvo. La chiquitina daba palmadas y sonreía con deleite al ver
los juguetes que su padre le trajo. Y él no se hartaba de contar las cosas
extraordinarias que había visto, durante la peregrinación, y en la capital
misma.
—A ti—dijo a su mujer—te he traido un objeto de extraño mérito; se llama
espejo. Mírale y dime que ves dentro.
Le dió entónces una cajita chata, de madera blanca, donde, cuando la
abrió ella, encontró un disco de metal. Por un lado era blanco como plata
mate, con adornos en realce de pájaros y flores, y por el otro, brillante y
pulido como cristal. Allí miró la joven esposa con placer y asombro, porque
desde su profundidad vió que la miraba, con labios entreabiertos y ojos
animados, un rostro que alegre sonreía.
—¿Qué ves?—preguntó el marido encantado del pasmo de ella y muy ufano de
mostrar que había aprendido algo durante su ausencia.
—Veo a una linda moza, que me mira y que mueve los labios como si hablase,
y que lleva ¡caso extraño! un vestido azul, exactamente como el mío.

—Tonta, es tu propia cara la que ves,—le replicó el marido, muy
satisfecho de saber algo que su mujer no sabía.—Ese redondel de metal se
llama espejo. En la ciudad cada persona tiene uno, por más que nosotros,
aquí en el campo, no los hayamos visto hasta hoy.
Encantada la mujer con el presente, pasó algunos días mirándose a cada
momento, porque, como ya dije, era la primera vez que había visto un espejo,
y por consiguiente, la imagen de su linda cara. Consideró, con todo, que tan
prodigiosa alhaja tenía sobrado precio para uso de diario, y la guardó en su
cajita y la ocultó con cuidado entre sus mas estimados tesoros.
Pasaron años, y marido y mujer vivían aún muy dichosos. El hechizo de su
vida era la niña, que iba creciendo y era el vivo retrato de su madre, y tan
cariñosa y buena que todos la amaban. Pensando la madre en su propia
pasajera vanidad, al verse tan bonita, conservó escondido el espejo,
pensando que su uso pudiera engreír a la niña. Como no hablaba nunca del
espejo, el padre le olvidó del todo. De esta suerte se crió la muchacha tan
sencilla y candorosa como había sido su madre, ignorando su propia hermosura,
y que la reflejaba el espejo.
Pero llegó un día en que sobrevino tremendo infortunio para esta familia
hasta entonces tan dichosa. La excelente y amorosa madre cayó enferma, y
aunque la hija la cuidó con tierno afecto y solícito desvelo, se fué
empeorando cada vez más, hasta que no quedó esperanza, sino la muerte.
Cuando conoció ella que pronto debía abandonar a su marido y a su hija,
se puso muy triste, afligiéndose por los que dejaba en la tierra y sobre
todo por la niña.
La llamó, pues, y le dijo:
—Querida hija mía, ya ves que estoy muy enferma y que pronto voy a morir
y a dejaros solos a ti y a tu amado padre. Cuando yo desaparezca, prométeme
que mirarás en el espejo, todos los días al despertar y al acostarte. En él
me verás y conocerás que estoy siempre velando por ti.
Dichas estas palabras, le mostró el sitio donde estaba oculto el espejo.
La niña prometió con lágrimas lo que su madre pedía, y ésta, tranquila y
resignada, expiró a poco.
En adelante, la obediente y virtuosa niña jamás olvidó el precepto
materno, y cada mañana y cada tarde tomaba el espejo del lugar en que estaba
oculto, y miraba en él, por largo rato e intensamente. Allí veía la cara de
su perdida madre, brillante y sonriendo. No estaba pálida y enferma como en
sus últimos días, sino hermosa y joven. A ella confiaba de noche sus
disgustos y penas del día, y en ella, al despertar, buscaba aliento y cariño
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